¿Qué es la EPOC?

La EPOC abarca aquellas enfermedades respiratorias que cursan con obstrucción no totalmente reversible del flujo aéreo. La limitación es progresiva y está asociada a una respuesta inflamatoria. El diagnóstico de EPOC debe ser considerado en cualquier paciente que tenga síntomas crónicos de tos, expectoración, disnea, y/ó historia de exposición a factores de riesgo para la enfermedad. La definición es básicamente fisiológica, por lo que requiere para confirmar su diagnóstico un estudio espirométrico con FEV1 menor al 80% del valor teórico normal y una relación FEV1 / FVC menor al 70% sin respuesta o parcialmente reversible a la medicación broncodilatadora.

La Bronquitis Crónica, el Enfisema, el Asma, son EPOC; siempre que cumplan con el siguiente criterio diagnóstico:

  • FEV1 < al 80%
  • Relación FEV1 / FVC < 70%
  • Sin respuesta ó parcialmente reversible a la medicación broncodilatadora.

Descripciones del EPOC, realizadas por pacientes:

  • “… es una enfermedad que en principio te reclama que no te muevas,…”
  • “… te hace decidir dejar para después lo que tenés ganas de hacer ahora …”
  • “… cuando estoy en crisis, quiero recuperarte y no puedo, me desespero…”
  • “… me agito, me falta el aire, me late la sien, se que tengo que aspirar por la nariz y expirar por la boca, encima pierdo el control de esfínter, y …”
  • “… no estoy tranquila con la mochila, si se termina el oxigeno, si empieza a funcionar mal, …”

Diagnóstico de EPOC: Los síntomas y la importancia de la espirometria.

El diagnóstico de EPOC debe ser considerado en cualquier paciente que tenga síntomas crónicos de tos, expectoración, disnea, y/o historia de exposición a factores de riesgo para la enfermedad, como el TABAQUISMO.

La limitación al flujo aéreo que se produce en la EPOC puede avanzar sin ser detectada durante años si no se realiza una espirometría.

Los pacientes suelen presentar una larga historia de síntomas y signos antes de su primera consulta. Habitualmente son fumadores o ex fumadores durante aproximadamente 20 años o más, quienes presentan tos y expectoración. Estos síntomas suelen comenzar varios años después de iniciado, o aún abandonado, el tabaquismo. Más adelante presentan exacerbaciones caracterizadas por aumento de la tos y la expectoración, sibilancias y disnea. Estas exacerbaciones son causadas por infecciones de las vías aéreas o factores ambientales. Los cuadros son recurrentes, especialmente en época invernal, y prolongados extendiéndose a tres o cuatro semanas.

Con el paso de los años y la progresión de la enfermedad las exacerbaciones son cada vez más frecuentes y comienza la disnea de esfuerzo que es lentamente progresiva. Dado que este síntoma aparece en la edad media de la vida, el paciente suele disminuir su exigencia física, deportiva o aun aquellas actividades de la vida diaria reacomodándose y acostumbrándose a niveles menores pero sin decidirse todavía a abandonar al cigarrillo. La disnea progresa a niveles cada vez más grave, siendo recién entonces motivo de la primera consulta. La obstrucción al flujo aéreo suele ser entonces importante, presentando un FEV1 entre 0.8 y 1.5 litros, aunque a magnitud de la disnea no suele ser directamente proporcional al deterioro funcional, influyendo la percepción subjetiva del paciente. Episodios agudos, con características clínicas similares a las de una crisis asmática, pueden aparecer en el curso de la enfermedad, agravándola. En los estadíos más avanzados la disnea se produce con los menores movimientos y pueden aparecer síntomas secundarios a la hipercapnia como cefaleas matinales y episodios de desorientación o somnolencia, particularmente en las exacerbaciones. Algunos pacientes, especialmente aquellos que mantienen una ventilación minuto elevada sin hipercapnia, presentan pérdida de peso por disminución de la masa corporal y deterioro de su estado nutricional. La pérdida de capacidad física y de la aptitud laboral provocan con frecuencia un cuadro de depresión psíquica.

Rehabilitación

Los objetivos de la R.R. son:

  • Reducir los síntomas
  • Mejorar la calidad de vida
  • Mejorar el rendimiento físico
  • Lograr la reinserción social de aquel paciente aislado por la enfermedad.

Este tratamiento cubre problemas no pulmonares que afectan a estos pacientes, como la falta de acondicionamiento físico, el aislamiento social, las alteraciones emocionales (en especial la depresión), la pérdida de masa muscular por desuso y posiblemente también por un defecto muscular particular de esta enfermedad que sería reversible con la RR.

Los pacientes con EPOC en todos sus estadíos son beneficiados con esta disciplina de tratamiento, mejorando la tolerancia al ejercicio, la disnea y la percepción del estado de salud (calidad de vida) medidos por instrumentos validados .

Datos controlados indican que el costo de atención de estos pacientes disminuye con la aplicación de este tratamiento

Los beneficios de la RR se mantienen luego de un período de entrenamiento formal en un programa. Asimismo, se han informado los beneficios de la RR en pacientes internados, ambulatorios y también en programas domiciliarios con menor nivel de complejidad y supervisión.

Esto último es particularmente importante en Argentina, donde programas ambulatorios y domiciliarios con baja complejidad y supervisión son más factibles de ser implementados. Por lo tanto, la creación de programas de baja complejidad es prioritaria para que estén disponibles en todo el país.

Educación :
“ El conocimiento es poder y el poder es la capacidad de hacer”

Como en toda enfermedad crónica la educación del paciente en la EPOC es esencial.

Componentes básicos de un programa de educación comprenden:

  • Información para dejar de fumar.
  • Información sobre los tratamientos disponibles y sus fundamentos.
  • Importancia de la vacuna Antigripal y Antineumocóccica.
  • Programa de ejercicios y asesoramiento en nutrición.
  • Uso de inhaladores.
  • Pautas para el manejo y prevención de las exacerbaciones con plan escrito.