por la Dra. Beatriz Lara
Especialista en NeumologÃa y Tabaquismo de España
El tabaco como producto de consumo habitual llegó al mundo occidental con el descubrimiento de América, y rápidamente se introdujo en las sociedades europeas adquiriendo una difusión superior a la de cualquier otro objeto de consumo. AllÃ, las sociedades americanas precolombinas lo utilizaban como producto medicinal y ritual desde tiempo inmemorial. En textos del siglo XVI se describen sus propiedades curativas que abarcaban desde la cefalea al asma infantil aunque, no fue esto lo que motivó su extraordinaria popularidad. Fue objeto de moda entre las clases más favorecidas de entonces, y empezó a generar unos beneficios económicos tan importantes por los impuestos y aranceles que fue promocionado por los gobiernos desde los primeros años. De hecho, fue y sigue siendo uno de los productos de consumo humano más rentables de toda la historia, especialmente para los gobiernos. Hay que tener en cuenta que el 70% del precio de cada caja cajetilla de tabaco va directamente a las arcas del Estado y el 30% restante se distribuye entre los dispensadores, empresas distribuidoras y agricultores.
No es hasta el siglo XX, cuando la comunidad cientÃfica comienza a tener pruebas de su nocividad, aunque el hábito de fumar ya estaba completamente arraigado y las compañÃas tabaqueras ya disponÃan de un poder que les sigue permitiendo influenciar en la difusión de estos conocimientos cientÃficos y disminuir su repercusión mediante campañas publicitarias y presiones diversas.
Hoy en dÃa el consumo de tabaco es la primera causa de muerte prevenible en el mundo occidental.
Algunos datos para la reflexión:
• 1/3 de la población mundial fuma.
• Los adolescentes que lleguen a fumar habitualmente reducirán su expectativa de vida en 8 años.
• Los jóvenes que fuman tiene más probabilidades de consumir alcohol, marihuana y cocaÃna.
• Una persona que nunca ha fumado tiene un 80% de probabilidades de estar viva a los 70 años (en el mundo occidental) y un 33% a los 85 años, mientras que un fumador de >25cig/dÃa sólo tiene un 50% y 8% respectivamente.
• El 50% de los fumadores morirá por alguna patologÃa relacionada con el tabaco.
• El 15-20% de los fumadores sufrirá EPOC.
• El 10% de los fumadores sufrirá cáncer de pulmón.
Estos datos son sin duda alarmantes pero se pueden quedar en meras estadÃsticas si no se pueden concretar en riesgos individuales. Actualmente no podemos â€predecir†médicamente cual de los chicos que está empezando a fumar este año tendrá EPOC dentro de 30 años o cáncer de pulmón o cardiopatÃa isquémica, excepto en una situación: el déficit grave de AAT.
No fumar mejora la esperanza de vida y la calidad de cualquiera, pero en el caso de las personas con déficit de AAT puede significar la diferencia entre estar sano o ser un enfermo crónico respiratorio. En España, la edad media de inicio del tabaquismo es 13 años mientras que la edad media de diagnóstico del déficit es de 46 años y en el 59% de los casos el motivo de la determinación de AAT es la existencia de enfermedad pulmonar. Pero un 7% de los diagnósticos se deben a enfermedad hepática y la mayorÃa de ellos son niños de corta edad. Evitar que estos niños fumen en la adolescencia o estén expuestos al humo del tabaco determinará su futuro, ellos saben o sabrán que son susceptibles, opción que no tuvieron la mayorÃa de los diagnosticados en la edad adulta.
Recientemente se han publicado datos de Suecia que avalan esto. En los años 70 se realizó un cribado neonatal de AAT a todos los recién nacidos, los “alfas†que fueron diagnosticados entonces, ahora tienen alrededor de 30 años y sólo un 3% de ellos fuman y TODOS tienen una función pulmonar normal aunque los fumadores tiene más sÃntomas respiratorios como tos o expectoración que los demás. El tiempo nos dirá cómo evolucionan.
Ahora que la sociedad en general está más concienciada, existen más facilidades para hacer prevención del consumo de tabaco desde las instituciones y también disponemos de más herramientas farmacológicas y psicológicas eficaces para ayudar a los fumadores pero no se puede dejar todo en manos de las “autoridades sanitariasâ€, todos podemos contribuir de alguna manera y hacer posible que las estadÃsticas sean más favorables porque personas concretas y cercanas seguirán respirando bien y no necesitaran nunca la ayuda de un neumólogo.